Silueta original

Abriendo alamedas

Hugo Crespo

La Cultura de la Transición

Romper con los dogmas de la CT, repolitizar la economía y recuperar la Política para la ciudadanía es la única garantía de una salida social a la crisis, a su crisis.

            Decía Slavoj Zizek en uno de sus libros que "la desideologización es la ideología dominante del capitalismo actual". En España, la llamada Cultura de la Transición (CT) ha sido el paradigma cultural hegemónico durante décadas, imponiendo "los límites de lo posible": qué se puede hacer y qué no se puede hacer. Así, bajo el disfraz del consenso y el diálogo se imponía la visión totalitaria del mantra neoliberal "no hay alternativa".
 

            El monopolio del sentido común por parte de la CT está en crisis, y con él, el relato de las últimas décadas de nuestra historia. Bajo ese manto de la no-ideología y de un consenso impuesto nos quieren convencer de que ese mismo consenso, el que nos lleva a estar todos de acuerdo, es algo positivo. La crisis de régimen se manifestó en todo su esplendor cuando en el verano de 2011 PP y PSOE reformaron la Constitución, esa sacrosanta Constitución de la que se decía que no era necesario tocar, a favor del capital financiero.

 

            El 15-M supuso una ruptura en el discurso dominante que aprovecharon organizaciones como la PAH, incorporando a la agenda política temas sobre los que antes no se podía hablar, como el derecho a la vivienda y la desobediencia civil —no olvidemos que el PSOE agilizó los desahucios en 2007—. Así, no es de extrañar el ataque brutal y la criminalización que han sufrido la plataforma y su entonces portavoz, Ada Colau, comparándolos con ETA y los nazis.


            En un momento de estratificación europea donde las relaciones de poder entre el centro y la periferia son cada vez más acusadas, la CT nos sigue recordando y machacando con su europeísmo acrítico, obviando que el origen de la crisis en España tiene mucho que ver con su proceso de integración en la UE y con su adhesión al Tratado de Maastricht. Romper con los dogmas de la CT, democratizar la economía y recuperar la Política para la ciudadanía es la única garantía de una salida social a la crisis, a su crisis.

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