Silueta original

Abriendo alamedas

Hugo Crespo

El 'MacGuffin' de las elecciones

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Las elecciones, en el contexto de debilidad de la izquierda en nuestro país, sin apenas base social, son una trinchera más. Sin disputar ese espacio e ir ocupando otras posiciones que permitan crear una base social amplia, no hay cambio posible.

            Las distintas candidaturas de unidad popular surgidas en una infinidad de municipios de nuestro país se enfrentan al reto último: las elecciones. Como bien nos recordaba Gramsci, las elecciones no son el escenario donde se disputa todo el poder, pero sí parte, y en el contexto actual, las elecciones son un instrumento para la acumulación de fuerzas y la creación de hegemonía. No deben ser concebidas como un fin.

 

            No se trataría de disputar unas elecciones por el mero hecho de que ganarlas suponga de verdad ganar el poder, porque, además de falso, así planteado podría ser frustrante si no lo consigues. La estrategia de ir avanzando posiciones es una estrategia a medio y largo plazo. Es este año 2015 en el que se decidirá lo lejos que llegamos y nuestra fuerza para forzar cambios.

 

            Habría que hacer una aclaración: la estrategia de ir ocupando posiciones no se elige, es algo que viene dado por la incapacidad para tomar el poder. Cuando tu posición de partida es tan débil y careces de espacios propios, lo único que queda es la disputa de la hegemonía y la acumulación de fuerzas. No hay que confundir esto con electoralismo, propio de los típicos partidos burocratizados e institucionalizados. 
 

            Los partidos tradicionales de izquierda saben muy bien lo que es quedarse sin espacio y sin base social, incapaces de adaptarse a los tiempos prefieren dedicarse a la retórica: un discurso obrerista y una práctica que no tiene nada que ver con ese discurso. El objetivo es ocupar espacios para crear una base social que apueste por el cambio. Sin base social es imposible un cambio. Por eso, las elecciones son un medio, no un fin; son nuestro 'MacGuffin' para que la trama avance.

 

            

Comentarios

para ya 21/04/2015 13:58 #2
Asaltar los cielos nunca ha sido una guerra de movimientos. Como dice el artículo, no es una cuestión de voluntad, sino de lo que se puede hacer en cada momento. La guerra de movimientos implica ser capaz de cambiar el orden social existente. No creo que estemos en ese escenario.
ya 21/04/2015 10:11 #1
En qué quedamos: ¿Vamos a asaltar los cielos (guerra de movimientos) o avanzamos posiciones (sillones para la casta)?

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