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Pablo García Conde
Blog de Pablo García Conde. Críticas de cine

Reencuentro con uno mismo

En un futuro muy cercano, 2017, una antigua pareja se reencuentra después de cinco años en una España con siete millones de parados a la que se le niega un tercer rescate y que además ha salido del euro… Un comienzo nada optimista que sin embargo despierta las risas en la sala. Ayer no termina nunca es una película de ahora mismo, pues rebosa actualidad en su trasfondo social más denigrante. Pero trata, además, un conflicto más intemporal como es el de una pareja con pasado pero sin futuro, la ausencia y la necesidad de mirar hacia delante.

 

La última película de Isabel Coixet, que se acaba de llevar el Premio Especial del Jurado en el 16º Festival de Málaga, es la prueba de que es posible hacer una buena película con poco presupuesto, recurriendo a la mera conversación como hilo conductor, pero asentándolo en el buen cimiento de sus dos roles. Los personajes que interpretan Candela Peña y Javier Cámara chocan irremediablemente con un pasado en común, pero mientras uno ha prosperado, pues ha encontrado trabajo en Alemania, se ha casado y va a tener un niño (e incluso actividades más banales como cantar en un coro le otorgan un carácter más activo y feliz a su vida), ella es más pesimista, vive anclada en el dolor del que se enorgullece y de donde no quiere salir, pese a saber que así seguirá sumida en una oscuridad sin principio ni fin, como dice su expareja en una ocasión. Esta es la historia del final de una etapa, con una reconciliación, sí, pero que converge en el hijo ausente y que reitera el final del amor, de una relación (el mensaje de la exitosa Blue Valentine). Los planos intermedios en blanco y negro ahondan en esa soledad dentro de cada uno, en su naturaleza interior convulsa, y en que pocas veces llegamos a decir todo lo que pensamos de verdad. También la escenografía juega un papel importante aludiendo al declive de una etapa: un edificio abandonado, vacío; ninguna presencia superflua en la narración; el desarrollo temporal del atardecer e incluso meteorológico (viento, lluvia y calma). Ayer no termina nunca es una película sencilla en recursos y sin embargo muy efectiva y rica en los elementos esenciales. Y el mensaje es claro: las apariencias engañan, pues el pasado siempre está ahí intentando frenar nuestro camino.

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