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A través del Cine

Pablo García Conde
Blog de Pablo García Conde. Críticas de cine

Puerta abierta a la imaginación

No hay nada tan básico y tan necesario (aquí y ahora más evidente que nunca) que la casa. Lugar de convivencia, reposo o intimidad. Aunque no siempre la intimidad es respetada, y no siempre la casa es un lugar privado y ajeno. Claude García, el joven estudiante que protagoniza Dans la maison (En la casa), la última película del francés François Ozon, afirma que “siempre hay una forma de entrar en una casa”. Nos encontramos con un personaje enigmático que pretende conocer los secretos más allá de las paredes del hogar, para sentir en su propia carne que es uno más en la familia: hay un lado oscuro y perturbador tanto en el personaje de Claude como en la totalidad del relato.
Conocemos el interior de la casa por las redacciones que Claude entrega a su profesor de literatura Germain (el actor Fabrice Luchini). Son historias incompletas que ponen de manifiesto el intrusismo del estudiante y un cierto voyeurismo imaginario del profesor. Con la excusa de mejorar la escritura del virtuoso alumno, Germain no duda en saltarse las reglas. Así vemos tanto la debilidad del profesor (escritor frustrado, profesor amargado y fiel lector de los clásicos) como el poder que Claude ejerce sobre él y con el que podrá manipularle, pues no sólo es capaz de entrar en la casa de “los Rapha”, sino también en la casa (y en las vidas) de Germain y su mujer. Hay una trama de relaciones complejas que mantienen la historia fresca en todo momento (profesor y alumno, Claude y su solitario amigo Rapha, la familia de éste y Claude…), y que en ocasiones sobrepasan la veracidad al tratarse de un ejercicio literario subjetivado por joven escritor.

Podemos tomar nota de las lecciones de literatura que Germain enseña a Claude. Nos fijamos también en otro tipo de literatura, la de los catálogos de arte contemporáneo con su rebuscado e inventivo lenguaje. La película podría funcionar perfectamente como una alegoría de la literatura y el cine, por su incesante capacidad para contar historias, infinidad de ellas, pues basta con encontrar la forma de acceder (a la casa, a la imaginación) para seguir enriqueciendo las diversas formas de expresión. Aunque no todas las historias tienen final (como la de Claude), por ello queda una puerta abierta a nuevas miradas e intrusiones. En la casa conjuga de manera inteligente el suspense con ciertos toques de humor, gracias a una espléndida manera de tratar el relato dentro del relato, no sólo buscando lenguajes para narrar, sino, sobre todo, aludiendo al intrínseco poder del lenguaje narrativo.

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