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A través del Cine

Pablo García Conde
Blog de Pablo García Conde. Críticas de cine

Lo que el cuerpo no muestra

Nada más comenzar la proyección de Nymphomaniac se nos advierte que la película es una sola, pero que el director Lars von Trier ha accedido a que se exhiba en dos partes por motivos comerciales, dada la larga duración de la misma (de unas cuatro horas). No hay lugar a dudas después de la expectación generada y los esperados tráilers: el polémico film trata el tema del sexo sin miramientos ni contemplaciones. Algo que no debería sorprendernos a estas alturas, pues en la también polémica Anticristo se exhibían escenas de sexo explícito unidas a alguna que otra transgresión de la carne. No es fácil criticar una película cuando se ha visto por la mitad, por lo que habrá que esperar un mes para saber cómo se desarrolla la historia de esta mujer interpretada por Charlotte Gainsbourg (fiel en esta última etapa del director danés) que relata su vida a un hombre desconocido que la encuentra desmayada en la calle. Su estilo inconfundible se reconoce en esos planos ralentizados a modo de prólogo (con especial fijación en el agua, o quizás los fluidos que nacen y fluyen sin control). También en la división del relato en diferentes capítulos, los siempre sugerentes planos alternativos que complementan el relato narrado por la protagonista, y por supuesto la visión siniestra en lo que concierne al ser humano.

 

A modo de flashbacks, la historia que narra la mujer comienza desde su misma niñez, cuando ya daba muestras de una obsesión por desarrollar su instinto sexual. El tema central de la película, pese a que sucede en este contexto de la ninfomanía como manera de ordenar las diferentes etapas en la vida, se dispersa entre los diferentes episodios, uno sobre la pesca, otro sobre la polifonía… maneras de establecer conexiones que enriquezcan el discurso sexual para llevarlo más allá. Hay una especie de análisis psicoanalítico al que se somete la ninfómana para relatar los sucesos de su vida con los que se siente culpable. No obstante, estamos ante la tercera película de la llamada trilogía de la depresión, y ante el supuesto mundo de placer que parece desprender la intimidad del personaje, se esconde el lado oscuro del deseo, el lado más solitario y frágil de la existencia que Lars von Trier sabe reflejar tan bien. Han escogido, sin duda alguna, un buen momento para dar por finalizado el primer volumen de Nymphomaniac, que no desvelaré, pero que deja entrever que dentro de la bella figura de la actriz Stacy Martin, que hace de la mujer ninfómana en su juventud, hay un hondo vacío que no es capaz de llenar con nada. Estas pequeñas incursiones (o investigaciones sobre determinados temas a través la imagen) de Von Trier en el cine que afectan a lo más profundo del hombre invitan a la siempre necesaria polémica, a la reflexión y al goce estético unido a la contradicción emocional. A falta de ver la conclusión del film, el resultado es más que positivo.

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