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A través del Cine

Pablo García Conde
Blog de Pablo García Conde. Críticas de cine

La lente y la pólvora

La película Mil veces buenas noches, del director noruego Erik Poppe, plantea, ya de entrada, dos grandes problemas. Por un lado, la postura que ha de defender a la hora de representar el trabajo de una fotoperiodista en una zona conflictiva. No esconde su compromiso para con la labor del reportero, así como el dilema existente entre el ámbito privado y el trabajo profesional que se alargará hasta el último plano. La protagonista, Rebecca (Juliette Binoche), se encuentra en Kabul consiguiendo instantáneas de una mártir mientras es ayudada a colocarse unos explosivos. No sólo asiste a este impactante encuentro, sino que decide acercarse hasta el lugar escogido para el atentado, lo que casi le cuesta la vida y también a su marido (Nicolaj Coster-Waldau) y sus hijas, reticentes a que siga tentando a la muerte en cada nueva expedición.

 

Por otro lado, y de manera más delicada, aborda el problema de cómo representar ese conflicto y cómo mostrar el horror de la guerra en Oriente Medio ante los ojos occidentales. Poppe, que ha querido enseñar algo sobre su propia experiencia en este terreno, pues se dedicó igualmente a cubrir diferentes conflictos por los que sus fotografías han sido galardonadas, plantea el dilema de primar el registro documental sobre todo lo demás, aunque para ello sacrifique a su familia e incluso a las personas que pretende ayudar. Pero, ¿acaso se nos ofrece una situación concreta en Afganistán o Kenia, o más bien utiliza ambos escenarios como recurso para potenciar el sentimentalismo? Si bien algunas secuencias transmiten la exploración por el sentido de las imágenes -una escena sublime confronta a Rebecca con su propia cámara, como haría, aunque él solo y de manera más trascendente, el protagonista de El aficionado (Kieslowski, 1979)-, el conjunto demuestra que el compromiso teórico no se corresponde con el de la puesta en escena, pues pretende camuflar con trucos de guión y de montaje -¿es necesario tanto acompañamiento musical?- lo que las propias imágenes bastarían para expresar.