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A piñón fijo

Isabel de la Calle
Blog de Isabel de la Calle.

Bajad los brazos, que no es un atraco

A lo mejor tú que me lees no entiendes mucho de ciclismo, no te gusta demasiado el baloncesto o no te termina de apasionar el fútbol. Sin embargo, seguro que estás muy a favor de que los chavales hagan deporte, con esperanza o sin ella de llegar a dedicarse a ello profesionalmente.

Yo sé lo que es pelarme las rodillas en los partios de los colegios cuando eran de cemento al 'intentar' jugar al baloncesto y recuerdo perfectamente la sensación de las manos entumecidas de frío cuando iba a ver a mi hermano pequeño jugar en algún bendito pabellón de la ciudad (sí, esos que son heladores en invierno y prácticamente irrespirables de calor en verano). Seguro que vosotros también habéis visto o vivido de cerca el deporte de los más pequeños y apoyáis la práctica del mismo incondicionalmente.

Pues bien, cuidado con las críticas que he escuchado últimamente sobre lo que se gastan las instituciones en el aliento de carreras ciclistas, partidos de fútbol, baloncesto o balonmano o en pruebas de atletismo. El apoyo de este tipo de eventos sólo generan un efecto 'rebote' entre los aficionados al deporte en Salamanca, bien como espectadores nada más o bien como futuros deportistas con ánimo de participar en ellos en el futuro.

Lo digo por los que ponen los brazos en alto como si les estuvieran atracando a ellos mismos cuando la Diputación y el Ayuntamiento (en este particular caso que voy a exponer) sufragan la parte más importante de los gastos de la Vuelta ciclista a Salamanca. Su argumento -que no hay un equipo ciclista salmantino o que el ciclismo charro está de capa caída- se cae por su propio peso. Equipo de la provincia no hay, pero sí paisanos ciclistas buscándose la vida en conjuntos de otro lugar. Cinco de ellos acudirán a competir a la ronda salmantina, una de las punteras en el ámbito nacional en su categoría (este año, por ejemplo, la van a disputar 13 de los 15 mejores equipos de España). Sin este tipo de carreras sí que se verían abocados a desaparecer los equipos ciclistas amateur. Sin sitios donde competir sí que quedaría herido de muerte el ciclismo salmantino. Porque sin Liga (aunque sea de cafeterías) no hay fútbol y sin carreras (de escuelas, cadetes o amateurs) no hay ciclismo.

Y no quiero caer en la demagogia, pero añado también un valor a esta carrera difícil de cuantificar en euros: la promoción de la provincia. La Vuelta a Salamanca enseña a cualquiera que tenga los ojos abiertos (otra cosa es que se tengan cerrados por pura obcecación) parajes maravillosos de Las Arribes, Las Batuecas o la Sierra de Francia. Por no hablar de la historia que tiene una cita deportiva de 46 años.

Por tanto, no queramos de repente arreglar el deporte de la provincia con el único movimiento de aplastar una prueba de esta magnitud. ÂżO es que no sabemos qué importancia tiene porque no hemos querido abrir los ojos ante ella? Ahí, amigos, esté quizá uno de los mayores problemas.

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