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A mí que me registren

Julio César Izquierdo

Despoblados y ¿sin solución?

Despoblados. Así es. Cada vez somos menos. Ahí están los datos. Palencia pierde población, capital incluida.

De los pueblos no hablamos. Se salvan de la quema media docena. La cosa está difícil. Antes la gente se marchaba del pueblo a la capital. Ahora el personal emigra a otras regiones. Es la pescadilla que se muerde la cola. Es lo que hay.

 

En las últimas semanas todo el mundo habla del tema, es algo recurrente y más cuando se van acercando las citas electorales.

 

Decían que con la crisis muchos volverían al terruño. Habría que ver los datos. No lo parece.

 

En lo rural cada vez hay más casas abiertas los fines de semana y en verano. El resto del año a morir en el desierto. ¿No se vive porque no se quiere o porque no se puede? El trabajo es lo que impera nos dicen, pero no sólo. Es una forma de vida que no se ha potenciado y que se ha despreciado en muchos casos, pero tampoco se puede generalizar. Se argumenta también que faltan y se restringen servicios e infraestructuras. Puede ser, aunque antes había menos de todo y había más habitantes. Ya, la mecanización del campo y demás parafernalias. Como digo, todo el mundo habla, opina, comenta e incluso se hacen decálogos, estudios y se sacan estadísticas como churros. Y los que saben y gobiernan y/u opositan, se tiran los trastos a la cabeza. Conclusión: no se ven resultados. Bueno sí: cada año somos menos. Y lo que te rondaré morena.

 

Que se repartan las culpas y las responsabilidades, a sabiendas de que los hombres libres  moran donde quieren, faltaría plus. A lo que hay que añadir que el desconocimiento de la cultura rural - habiendo tanta como se presume- alcanza grados supinos. Parece mentira, pero es una verdad como un templo. Y el universo mundial ha de saber que algún día pagaremos un alto precio moral por haber permitido la desaparición del agro y del ámbito rural. No se dan cuenta - quien sea, vaya- del grave error que se está cometiendo. Son y somos pocos, tenemos peso nulo y voz afónica. Por lo tanto, pasa lo que pasa, que nos van sorteando y omitiendo, digan lo que digan y pregonen lo que pregonen. Es una catástrofe.

 

Que los pueblos existen más allá de las fiestas, los mercados y los eventos costumbristas. Allí se mantiene, todavía, la esencia.

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