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A las duras y a las maduras

José Alberto González
Blog sobre actualidad, política y otros menesteres.

Una de protocolo y acciones...

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El protocolo, en ocasiones, juega malas pasadas y convierte al invitado en anfitrión, y al anfitrión en un desconocido...

Tal es así, que provoca situaciones que, de no ser por la tensión que generan y el perjuicio que dejan a su paso, provocarían hilaridad. No es raro ver a un político extralimitarse en sus funciones, que eso aunque no va en el cargo sí debe ir en el carnet, parece. Lo raro es verlo ejecutarse el harakiri delante de una parte importante de su electorado en un acto en el que, por las extrañas razones del protocolo, eres el anfitrión cuando no te apetece siquiera ser un mero invitado.

 

Esto mismo le ocurrió a nuestro alcalde ayer mismo en los Cecale de Oro 2012. Se celebraban, por aquellas cosas de los turnos, en Salamanca. Era pues una ocasión especial para todos. Muy especial, y así se reflejó, para los 9 premiados, esforzados empresarios con empresas que sirven de ejemplo de lucha y superación. Y altamente especial para la propia Cecale, que empieza a restañar heridas no demasiado lejanas con prudencia, algodones y tiritas, y sobre todo buena voluntad. Y de repente, Fernández Mañueco, al que lo que menos le apetece cuando se levanta por la mañana es cruzarse con un empresario (bueno, para ser honesto no le ocurre con todos...), van y le dicen que el protocolo lo convierte en anfitrión y que será el primero en dar la bienvenida y la enhorabuena a los premiados.

 

Y así lo hizo. ¿Ocupó sus 15 minutos de rigor con felicitaciones y agradecimientos? No, eso le dió para un par de minutos (!qué injusto especialmente para Silvestre Sánchez Sierra, que merecía para sí mismo al menos el doble de ese lapso¡). Los otros 13 los invirtió Mañueco en tirarse a la yugular de los representantes empresariales de la ciudad, a los que achaca todos sus males, aprovechando además que no iban a poder defenderse en los mismos términos. Subió al estrado crispado y bajó desahogado, como quien suelta un lastre.

 

Y entre medias una docena de frases repetidas hasta la saciedad a quien quiera escucharle (el "no me encontrarán en el enfrentamiento..." va camino de convertirse en un clásico), y un mini-mítin en el que dejaba su política económica local a la altura de la de Merkel. Y todo esto, en la fiesta más importante del empresariado regional, con un público compuesto fundamentalmente por empresarios y, por ende, uno de sus semilleros tradicionales de votos. ¿Quién va a casa de su amigo a comer, se sirve el primero y encima se permite criticar la comida? No se me ocurre mejor ejemplo para testimoniar lo que ocurrió anoche en los Cecale.

 

A Mañueco, utilizando un par de símiles empresariales, alguien le ha 'vendido la moto' y ha equivocado los términos. Unos miles de votos te dan el poder de ejecutar un programa electoral que previamente has ofertado. Es decir, es el pueblo el que te ha 'comprado' el programa, que incluye obviamente la ejecución del mismo. Pero nuestro alcalde debe haber confundido votos con acciones, y pensar que Salamanca es una empresa en la que, además de ser el gerente, le pertenece la mayoría de la sociedad. Y claro, eso te puede llevar a confundirte tanto de socios como de herramientas de marketing...

Comentarios

Chabela Vargas 27/09/2013 17:53 #1
Muy bueno. Un Alcalde impresentable.

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